Hoy está lloviendo como hacía tiempo no llovía aquí donde vivo y aunque el día esté gris, yo estoy contenta.

En este último mes, me he dado cuenta de que hay mucha gente que se siente sola, esa soledad que no se va ni aunque haya gente al rededor. Hace tiempo, mucho tiempo gracias a Dios, yo también me sentía así, pero ahora estando con M. M. ya no tengo nunca esa sensación. Sé que soy muy afortunada y que cuando llega ese momento en el que todo parece no ir bien tengo un gran apoyo. Que no importa la cantidad de personas que se tiene al lado sino la calidad de éstas.


Hoy una amiga A. M. C. me decía que está cansada de que la dejen de lado por su minusvalía, ella es sorda, y que simplemente le gustaría descansar, sentir el sol en la piel y meter los pies en el agua en cualquier playa perdida. Hay personas que no tienen ni siquiera un poquito de ¿solidaridad, vergüenza, paciencia? y cuando se encuentran con alguien que no es como ellos, simplemente les, o nos, dan de lado. Menos mal que entre nosotras nos apoyamos.

Al fin y al cabo, algunas amistades son como las nubes de tormenta, que llegan hacen "mucho ruido" y luego desaparecen como por arte de magia.