Siempre hay que tratar de sacar de todo lo malo algo bueno, pero a veces... cuesta mucho.

Me tiembla todo el cuerpo, pues hace poco he recibido la triste noticia, ha sido como un mazazo directo al estómago, me he mareado y todavía me cuesta respirar. No sé cómo reaccionar, no sé qué pensar. No sé con quién hablar ahora mismo y lo necesito tanto. Por eso estoy publicando este post, para desahogarme de alguna manera...

Adiós N. V., M. V., P.S., H.M., I.C., un año de despedidas.