Hace unos días tuve un sueño al que no le di ninguna importancia, pues D. I. tenía que venir a casa a traer algo y yo suponía que lo haría esta semana, pero no sabía ni el día ni la hora...

El sueño en sí no tenía nada de especial, él estaba frente a una de las ventanas de mi casa como si estuviese volando. Estaba instalando un cartel parecido a esos grandes de propaganda que hay a los lados de las autopistas algo parecido a una vaya publicitaria. Un cartel todo lleno de colores, era una verdadera obra de arte. Yo mientras él la colocaba sólo pensaba  ¿Para qué la estará colgando frente a mi ventana? Pero entonces, la lámina se partía por el centro, con un corte limpio y perfecto. Y entonces aparecían unas escaleras de madera por las que él bajaba y una mitad de la lámina se quedaba colgada y la otra caía al suelo. Y ahí se acabó el sueño.Tres días después M.M. y yo veníamos del médico y nos encontramos con L.S. al que saludamos, entonces él dice mirando a M. M.

- ¿Tú sabes que D. ha muerto?
Lo primero que dijimos ambos al unísono fue.
- ¡¿Qué dices?!
Y hasta le preguntamos que si estaba de broma, L. S. decía que él tampoco se lo podía creer... pero que la vida es así. Por lo visto, murió la noche que yo tuve ese sueño.
Sentí como si me hubiesen puesto encima dos veces mi peso, de repente mis piernas eran de plomo y lo único que pude hacer es abrir los ojos como platos. L. S. tenía lo que D. I. iba a darnos.

Estoy dejando de creer en las casualidades. Ahora no entraré en detalles, pero de repente desde la radio de un lugar cercano se escucha la frase ''...pobre diablo, ¡Qué pena me da! ..." Y yo me pongo a llorar.

...E pirdunàtini li nostri piccati
Accussì comu nui li rimittemu ê nostri nimici
E nun ni lassati cascari ntâ tintazzioni,
ma scanzàtini dû mali.
Amen.