¡Que dos semanitas llevo! Me he quemado dos veces cocinando, me han roto una ventana, a M. M. le han puesto una multa de tráfico de lo más estúpida (luz), pisé el cacharrito de cristal de "los niños" y lo hice pedazos, se me rompió un vaso en la mano, L. V. (La Jíbara) ha insultado a M. M. dos días seguidos cuando él llegaba  de trabajar, porque L. V. estaba bajo los efectos de las pastillitas que toma para celebrar el carnaval para aguantar toda la madrugada supongo.

Así que a mí que no me hablen de carnaval, sí de las fiestas de disfraces que hacen los niños y que disfrutan y viven con ilusión, pero el otro carnaval... el de la mayoría de los adultos es una fiesta de demonios, alcohol, drogas, descontrol, desprecio y excesos.