Necesito desahogarme aunque sea un poco. Hoy he tenido noticias de F., después de tanto tiempo, me ha cogido por sorpresa. Casualmente anoche soñé que estaba con F. y con J. en casa de mi abuela. Esta mañana cuando he llegado de hacer la compra, ha venido el cartero. M.M. ha abierto la puerta y ha cogido el paquete.
Yo no esperaba esa pequeña carta, cada frase ha sido como una sacudida. No he llorado, pero de mis ojos no paraban de salir lágrimas. (Me refiero a que no era muy consciente de que se me escapaban)
Cuando M.M. se ha ido a trabajar, me he acostado. No tenía ganas de pensar, no tenía ganas de pasarme la tarde llorando y suspirando, no tenía ganas de sentir nada.
Pero no se puede dormir eternamente, cuando he despertado me sentía confusa, malhumorada incluso. Hoy es uno de esos días en los que me siento como una alfombra.

Escrito el 02/040/08