Me miró y me dijo:

Este mundo no es digno de ti, nunca he conocido a una persona como tú, pues poca gente tiene un corazón como el tuyo.
Te lo digo en serio, eres como un ángel y Dios tiene que verlo, él tiene que saberlo y no te dejará sufrir. Él ve los corazones de las personas y ha visto el tuyo. Eres alguien muy especial.




Entonces me dí cuenta que la persona tan especial era la que yo tenía delante.