Las aspas del ventilador giran monótonamente, mientras el eco de días pasados acude a mí y no hace tanto tiempo de todo aquello, ni si quiera he podido olvidar lo más mínimo. Ahora me molesta el presente, más que molestarme me cabrea, me sorprende.
Hablamos durante tanto tiempo de este momento, que parecía imposible que algún día llegase a ser verdad. Hoy el calendario ya no es un objeto inanimado, hoy el calendario se ha convertido en mi enemigo.
Mañana quizá me haya acostumbrado a la rutina de horas enteras en soledad, mañana el timbre del teléfono sonará a gloria, mañana... mañana ya es hoy.

(Escrito el 06-08-07)