Siempre he sido una persona comprensiva (lo prometo) y siempre me han convencido y he caído y he cedido, pero llegó el momento de decir: NO.

He tenido amagos de intentarlo, he ido pasito a pasito, metiéndome en mi nuevo modo de pensar, no quiero más manipulación emotiva, que con lastimicas consiguen todo de mí, y estoy hasta el gorro. Que se dejen de ir de victimas por la vida, que la vida hay que vivirla día a día.

Siempre he dicho que los amigos tenemos la suerte de elegirlos, nosotros mismos... y la familia por desgracia para nosotros nos es impuesta, por eso luego ocurren las cositas que ocurren.

Pues bien, por fin digo NO, y ¿sabéis qué? pues que me encuentro perfectamente, ni regalos, ni dádivas, ni chorradas, que luego de todas formas, siempre no era lo que esperaban, siempre esperaban más, y yo nunca he recibido...por que como no esperaba nada, nada recibí.

Mi mente esta en quietud, mi animo... esta fuerte, mi espíritu...juguetón... estoy feliz.

Que bonito es aprender a mi edad a decir por fin: NO

Todo lo anterior lo escribió una amiga aquí.