Hay días que estoy muy triste, otros que no tengo ganas de hacer nada y hay veces que me doy cuenta de que esto pasará aunque cuando una persona tiene depresión parece que los ánimos nunca vayan a ser los mismos que antes. Yo estoy poniendo todo lo que puedo y más, intento no dejarme llevar por la incertidumbre o la melancolía. Me rodeo de gente que me quiere bien y los demás se quedarán dormidos en mi pasado por mucho que llamen a mis puertas. Ahora sé que ni F. ni A., ni L.G. son trigo limpio, y sé quiénes son mis verdaderos amigos, por ejemplo A.B. con la que hablo casi cada sábado y me da mucha fuerza interior para seguir adelante. Por supuesto los que están ahí arriba son M.M. y E.C. el destripador de timbres.