Cuando la respuesta es más dura que la pregunta, cuando te acuestas para dormir y miles de voces empiezan a hablar alrededor, aunque ni el gato las oiga, es en ese preciso momento en el que la transición se hace latente y mi mente se queda deambulando como un globo lleno de helio queriendo alcanzar un cielo que ya no existe mientras se aleja de mi cuerpo que intenta tomar las riendas "esta vez".

Soporto las mentiras de los demás... hasta que me sorprendo auto mintiéndome.

Lo mío no son las relaciones "humanas", algunos días, me he sorprendido recordando a L.L. (que murió de vieja por lo visto) o a L.T. (a la que hecho de menos tantos días) o a E.C.(el primer loco que atacó a mi hermana) y después de pensar en todos ellos, entonces pienso en "sus dueños".

Pero cuando recuerdo a los que no "ladran", ni "pían", ni "arañan"... ¡Me desarmo! Me culpo de que ni el cariño, ni el tiempo, ni la distancia, ni la experiencia, ni los consejos, ni el valor de lo que sé que puedo hacer, me valgan para ¡APRENDER! Y tengo algo a mi favor, soy bastante paciente, así que me aplicaré el cuento:

"La PACIENCIA podrá ver cosas que sólo la ESPERANZA está imaginando" Sshh