Me estoy encontrando, me estoy perdonando.

Hace tres o cuatro días el reloj de cuerda se paró. ¡Qué importa la hora! Quise reventarlo contra la pared y después pensé que el reloj no era mio.* Antes lo hubiera roto, odiaba los relojes parados por pura superstición, hoy he cogido el reloj en las manos, lo he apretado. ¡He pasado mis manos y funciona!*

No estoy loca, todo es energía, hablando por teléfono con mi amor, él ha sentido mi aliento salir por el móvil y me no ha dicho. ¡NO SOY UN ÁNGEL, NO SOY UN DIABLO! Veo otras cosas, siento otras energías, pasará como pasa la tormenta y esta vez sé que es una tormenta. No pienso cambiar nada porque así ha escrito mi cerebrito.

Añadido el 28-02-07 * Primeras alucinaciones de la tercera crisis.