Estoy cansada de gritar hacia adentro, tengo miedo de salir de casa, de abrirme de nuevo, de sufrir nuevos desengaños, y no me refiero a relaciones, simplemente cruzar miradas, es que no toco a las personas “ni por casualidad”, ni en el autobús, ni en la cola de un semáforo, siempre esperando que alguien me diga: ¿Quién es usted para rozarme? No acepto los cumplidos, por si después esa persona “ha sido falsa”. Sé que hago muchas cosas bien, pero no acepto “hacer las cosas bien” yo quiero hacerlas perfectas.

No me gusta comparar, pero para “comprender” si hago las cosas bien, necesito ejemplos, y sobre todo necesito que los demás me digan todo lo que hago bien, pues a cada instante me repito constantemente, todo lo que hago “mal”, todo lo que queda por hacer, lo que no aprendí, lo que quise tocar, y siempre con el miedo convertida en paranoia. No soy capaz de “decir que cocino de muerte” (y lo que me ha costado escribirlo). ¡¿Por qué?! Por si viene “alguien” (y quién va a venir a estas alturas), y dé la casualidad de que no le guste o que ese día me haya salido mal… y diga, o no diga.

Ya, ya sé que me tengo que valorar más, pero no aprendo y me desespero. Tengo paciencia con los demás, les excuso todo o casi todo, en cambio a Sshh no le paso ni una.

No hay nadie vigilando, pero me siento observada constantemente, por eso camino deprisa, no soporto estar parada simplemente observando, quiero andar deprisa para que nadie me señale diciendo "¡Que lenta!" Supongo que nadie lo haría, aunque si por casualidad lo hacen… ¿Qué podría decirles? ¡Haría el ridículo!

Estoy tranquila en lugares donde las veo venir, el bosque, la playa (como anoche con él, ¡Menos mal que me insistió!) Hablo mirando a los ojos aunque evito mirar a las personas al pasar junto a ellas. No sé calcular el tiempo de una mirada, para que no moleste a las demás personas y tengo miedo.

Con las primeras nubes ha llegado la "mala época", dónde estará el frasquito aquel…

Por mucho que mi mente sea una máquina que trabaje a destajo fabricando auto negaciones que curiosamente ninguna sale por mi boca, para no decir NO, me hiere dejar colgadas a las personas en mitad de una conversación así que siempre espero a que ellas terminen.

¡Basta ya Sshh de querer dar más! ¡De querer dar lo máximo! ¡Necesito luz, necesito un árbol! Y voy a salir a la calle otra vez.