Antes pensaba que “todos” somos los mismos que fueron, los mismos que existieron en un principio.

Que las almas de “los malos” se reciclan una y otra vez, hasta que “alguien” (puede ser una ley cósmica o Dios, por ejemplo) te da el “pase” a tu “mundo”. Una vez allí, eliges tu forma física (una que ya hayas tenido) y tus acompañantes, aquellas personas que has ido conociendo durante todas tus vidas, los seres queridos con los que compartir la eternidad.

- Después de la muerte no hay nada.- Dice X.

Si la persona que me lo dice me importa un pimiento, simplemente le contesto:

-No habrá nada para ti, pero yo tengo un sitio esperando.

Si quién me lo dice es alguien que estimo le contesto.

-Bueno, pero ya nos veremos allí.