Hoy ni entiendo lo que escribo.

Hoy no me han dado una mala noticia.

No me duele nada.

No he tenido insomnio.

No he discutido con nadie.

No he “metido la pata” y aún así me siento triste, me siento cohibida, encerrada, controlada, atrapada, nerviosa, molesta, de mal humor, rabiosa, cabreada, engañada, infravalorada, dolida, timada, con ganas de ir a comprarme algo, hacerme algún regalo, aunque sea una caja de fresas, un puñado de yogures, un jabón que huela a hierbas, un pintauñas de plata, un lo que sea, pero algo.

¿El dinero es el problema?

¿Él es el problema? O ¿soy yo el problema?

De todo hago un mundo, no necesito sentirme así, y si no puedo hacerlo ¿cuál es la razón? quiero desahogarme y dejar en el blog la tristeza, la cohibición, el claustro, el control, la trampa, el nerviosismo, la molestia, el mal humor, la rabia, el cabreo, el engaño, el infravalor, el dolor, el timo…