Hoy tengo un día de esos raros, en los que me siento como si tuviese algo que hacer, intranquila, con hormigas en las piernas, como si perdiese el tiempo en lo que hago y no prestase atención a “algo” que se me está “escapando”. He hecho una hora de yoga, así que eso no puede ser. ¿Serán los platos sucios que me están llamando silenciosamente desde la fregadera? Voy a “darles un bañito” y comprobar si era "eso" ese “algo”.