Yo no sé si es que estoy mal de la cabeza (por favor no hacer chistes mentales sobre la frase que acabo de escribir) o es que le pasa a todo el mundo en algún momento de su vida. Resulta que a veces me pregunto si habrá alguien más que piense o sienta como yo.

Es una tontería, una cosa que me pasa desde que era pequeña (lo sigo siendo pero a otra escala). Bien, siento lástima, no sólo por los seres vivos, también por algunos objetos, ya no me pasa tanto como antes, es como si “humanizara” cualquier cosilla que me cae bien o con la que me he pasado tres pueblos. Y en el que pienso mucho últimamente es el colador naranja que rompí en una de mis rabietas. Me da pena, y me digo a mi misma ¿Dónde estarás ahora? Supongo que no todas las cosas corren la misma suerte. Y los trocillos del escurridor estarán en algún vertedero de por aquí y no dando vueltas como aquellos patitos de goma.