La Coctelera

Categoría: Plof

Ya no quiero saber nada más...

Sólo Dios sabe cuanto lucho por ser una persona positiva, por sonreír cada día, por poner siempre la otra mejilla a la vida... pero estoy cansada.

Estoy muy cansada, ya no alimento aquellas ilusiones que tenía hace apenas dos años por ejemplo y suelo pensar que no me importaría morir, que el mundo no me necesita para nada, que la gente me olvidaría pronto si es que no lo ha hecho ya.

Sólo hay dos cosas que me atan a este mundo M. M. y "mis niños"...

Creo que ya no tengo fuerzas para seguir con muchas cosas, tantas cosas se tuercen que me obligan a pensar que "hay algo o alguien" que se empeña en que yo no encuentre la felicidad o al menos sino la felicidad, la tranquilidad.

Aún sueño, pero me gustaría dormir, dormir eternamente.


Las mejores cosas se dicen en las cartas que nunca se envían.

Al final la gripe resultó ser más fuerte de lo que pensaba y me ha tenido más de tres días en cama. El día de Reyes, el día 7 y el 8. Suerte que M.M. me dijo de ir al médico, él siempre suele mandarme unos pinchazos y me quedo casi como nueva. Estos días he tomado muchos zumos y cremas de calabaza, así que hasta he bajado un poquito de peso.

Dicen que cuando una persona se resfría, coge una gripe o alguna cosa así, el cuerpo y el alma se limpian. ¡A ver si es verdad!

Ayer, como todos los domingos por la tarde, estuve hablando varias horas con A. B. le hablé de M. A., entre otras cosas, de como después de tener una amistad de 5 años ahora nos estábamos distanciando por nada. Y me dijo que no me preocupara, que cuando la amistad es verdadera los amigos regresan de una manera u otra. Que a veces las personas necesitan tiempo para encontrarse a sí mismas. Que no me precipite y que sepa esperar.

A. B. siempre sabe ordenarme los pensamientos y animarme cuando no sé qué hacer. Y aunque le he escrito a M. A. varios correos no he sido capaz de enviarle ninguno. Creo que las mejores cosas se dicen en las cartas que nunca se envían.

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De todos los regalos que he recibido desde que empezó la Navidad el que más me ha gustado es una pluma de golondrina, creo que es muy especial, muchísimo y dice tanto de la persona que me la ha regalado. Las golondrinas suelen alejarse en invierno, pero siempre vuelven. Yo esperaré el regreso de "esa golondrina" que inverna.

También me ha gustado mucho una moleskine grande con la que tengo que hacer un trabajo de relajación, como el que hace Mmar. Ahora yo también tendré mis propias notas en la moleskine.

Aunque con un regusto amargo y triste ya he abierto casi todos los regalitos (he sentido nostalgia y tristeza y he vuelto a llorar) no sé como seguir, no sé por dónde tirar, no sé qué decir ni cómo... Sólo que te echo de menos y me siento afligida.

Cuando no se puede empezar de cero, hay que tener valor para pasar página.

Adiós querido amigo. Auf Wiedersehen T.

Acabo de escribir un post que creo que no publicaré. En él hablaba de una amiga, pero estoy tan confundida que no sé qué hacer, que decir, cómo volver atrás, como seguir aparentando que no ha pasado nada... Por eso regreso al blog, a veces una encuentra el consejo de otras personas. Hoy lo necesito, necesito una lucecita que me indique el camino.

Ayer me dieron una muy mala noticia, la peor que me podían dar y me quedé hecha polvo. Si parecía que el 2009 había dejado de llevarse a mis seres queridos, allí estaba aquella pareja de amigos para decirnos que T. ya no está. Y aunque les preguntamos que si sabían algo más, no supieron que decir. El 2010 no lleva ni una semana y yo lo único que me pregunto es ¿A quién más puedo perder?¿Te he perdido a ti amiga?

La parca al final no me ha dado ninguna tregua.

Y al llegar a casa, ese correo que no soy capaz de comprender...

Hoy he estado casi todo el día en cama, tengo gripe y mi ánimo está en casa de la vecina de abajo, porque no se puede decir que esté por los suelos.

Después de tanto tiempo ni si quiera sé si alguien leerá estas palabras.

Casualidades

Hoy me ha pasado algo que me tiene un poco fuera de lugar. Hace tiempo que quise cambiar mi manera de ver la vida. Quise pensar que a todo el mundo le suceden cosas... Pero no puedo más con tantas casualidades. Y hoy no quiero pensar más, no puedo pensar más.

Esta tarde ha pasado algo que nunca me había pasado antes... Y gracias de "tres almas caritativas" ahora me encuentro que he tenido que subir esta noche la medicación. A veces me dan ganas de apartarme de una vez por todas del mundo, me dan ganas de volver a encerrarme y no salir, pero esta vez no quiero dejarles ganar.

¿Para qué mierda tengo que salir del puñetero caparazón? Para qué mientras paseo media horita sin caparazón pretendan robarme la razón...

Todas las mañanas me levanto con el propósito de ver el lado bueno de las cosas, me digo que estoy mejor que ayer, que pronto pasará. Pero cuesta, cuesta porque no pueden volver a darme la medicación que me sentó tan bien la última vez. Cuesta porque voy arrastrando los pies y encima me ponen piedras... Hoy me cuesta salir adelante, por mucho que yo ponga de mi parte, por mucho que me agarre a las paredes de mi pozo para poder sacar la cabeza de tanta oscuridad.


(Escrito el 07-07-09)

¡No quiero creerlo!

Siempre hay que tratar de sacar de todo lo malo algo bueno, pero a veces... cuesta mucho.

Me tiembla todo el cuerpo, pues hace poco he recibido la triste noticia, ha sido como un mazazo directo al estómago, me he mareado y todavía me cuesta respirar. No sé cómo reaccionar, no sé qué pensar. No sé con quién hablar ahora mismo y lo necesito tanto. Por eso estoy publicando este post, para desahogarme de alguna manera...

Adiós N. V., M. V., P.S., H.M., I.C., un año de despedidas.

3 cosas importantes que me has dejado...

No importa que me hayas engañado, ni que creyese que era real, ni importa la ilusión que perdí contigo, ni tampoco importa que fueses la primera persona en esa lista en la que volví a creer.

Lo único que importa es que ya sé la verdad, aunque hace tiempo que sospechaba algo y temía que sólo fuese un sueño más, sé que la ilusión tardará en volver a salir de su escondite y que muchas serán las horas que pasaré pegando la lista que rompí...

Pero lo más importante es que he sacado tres cosas positivas de esos momentos.

1 que cumpliré aquel sueño olvidado gracias a ti

2 que me has ayudado a eliminar algo que sobraba en mi vida

3 que me enseñaste como alejar aquello que me estaba hundiendo

Seguramente habrá una cuarta y hasta una quinta cosa que añadir al listado de cosas positivas que han quedado de esa relación, pero hace bastante que ya las olvidé.

¿Para qué? ¿Para quién? y ¿Por qué?

Llevo días sin poder publicar en el blog, por problemas con la contraseña y también me ha pasado lo mismo con el correo. Entraba ponía mis datos y nada, es como si no existiera. (Existir...)  Así, que pensé: "Si hay solución, pues ya se arreglara, no voy a estar esperando para nada" Y bueno, si no la había, tenía muy claro que no iba a volver a empezar. ¿Para qué? ¿Para quién? y ¿Por qué?
Me relaja escribir, siempre me ha relajado dejar que mis dedos vuelen por encima de las teclas. Preferiría que fuesen las de un piano, pero por el momento son las de otro tipo de teclado.

No quiero decir cómo lo estoy pasando últimamente, no quiero quejarme más, llega un momento que me cansa lo que me sucede... Si fuera algo que yo pudiese cambiar lo haría, pero es que no sé QUÉ TENGO QUE HACER y eso me bloquea. El tema se me está yendo de las manos y al mismo tiempo tiene que ver con las manos, vuelvo a tener temblores, pero sé que esta vez no están causados por la medicación, sino por el miedo.Pronto visitaré de nuevo al psiquiatra, sé que tengo que cambiar mi manera de pensar, sé que tengo que aprender porque me urge hacerlo. Cinco palabras de un sábado no tienen que afectarme hasta el miércoles. Nadie va a tener cuidado para no herirme, porque en el fondo creo que no se dan cuenta hasta que punto me hacen daño. Pienso que no lo saben... pero creo que si algunos lo supieran no cambiarían sus palabras. Lo sé, lo sé, me afecta porque no lo controlo, porque se supone que dejo que me afecte. Pero sólo Dios sabe que todos los días pongo de mi parte,  que busco el remedio de mil maneras, que (yhuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuumn N. también quiere escribir, es curioso las cosas que pueden llegar a escribir los gatos, por no decir las cosas que pueden hacer. Ya contaré más adelante lo que hizo B. el lunes) ahora sólo Dios sabe lo que iba a escribir...
¡Huy! ¡Huy! ¡Huy! Me acaban de aparecer dos ventanitas negras seguidas. Bienvenido virus, haz lo que te dé la gana, borra lo que quieras, lía lo que te apetezca, elimina lo que yo no soy capaz de eliminar y cuando termines te invito a un té.

Como decía John Coffey en la milla verde "Yo no sé mucho de casi nada"

Hace unos días tuve un sueño al que no le di ninguna importancia, pues D. I. tenía que venir a casa a traer algo y yo suponía que lo haría esta semana, pero no sabía ni el día ni la hora...

El sueño en sí no tenía nada de especial, él estaba frente a una de las ventanas de mi casa como si estuviese volando. Estaba instalando un cartel parecido a esos grandes de propaganda que hay a los lados de las autopistas algo parecido a una vaya publicitaria. Un cartel todo lleno de colores, era una verdadera obra de arte. Yo mientras él la colocaba sólo pensaba  ¿Para qué la estará colgando frente a mi ventana? Pero entonces, la lámina se partía por el centro, con un corte limpio y perfecto. Y entonces aparecían unas escaleras de madera por las que él bajaba y una mitad de la lámina se quedaba colgada y la otra caía al suelo. Y ahí se acabó el sueño.Tres días después M.M. y yo veníamos del médico y nos encontramos con L.S. al que saludamos, entonces él dice mirando a M. M.

- ¿Tú sabes que D. ha muerto?
Lo primero que dijimos ambos al unísono fue.
- ¡¿Qué dices?!
Y hasta le preguntamos que si estaba de broma, L. S. decía que él tampoco se lo podía creer... pero que la vida es así. Por lo visto, murió la noche que yo tuve ese sueño.
Sentí como si me hubiesen puesto encima dos veces mi peso, de repente mis piernas eran de plomo y lo único que pude hacer es abrir los ojos como platos. L. S. tenía lo que D. I. iba a darnos.

Estoy dejando de creer en las casualidades. Ahora no entraré en detalles, pero de repente desde la radio de un lugar cercano se escucha la frase ''...pobre diablo, ¡Qué pena me da! ..." Y yo me pongo a llorar.

...E pirdunàtini li nostri piccati
Accussì comu nui li rimittemu ê nostri nimici
E nun ni lassati cascari ntâ tintazzioni,
ma scanzàtini dû mali.
Amen.